Ajo: propiedades, beneficios, usos tradicionales y precauciones
El ajo es una planta bulbosa y aromática utilizada desde hace miles de años como alimento, condimento y recurso de la medicina tradicional. Su nombre científico es Allium sativum y pertenece a la familia Amaryllidaceae, junto con la cebolla, el puerro y el cebollín.
Cuando un diente de ajo se corta, machaca o tritura, se producen reacciones enzimáticas que forman diferentes compuestos azufrados. Entre ellos destaca la alicina, sustancia relacionada con el olor característico del ajo fresco y con muchas de las actividades observadas en investigaciones experimentales.
Los suplementos de ajo han sido estudiados principalmente por sus posibles efectos sobre el colesterol, la presión arterial y la glucosa. Los resultados sugieren que determinados preparados podrían producir reducciones pequeñas en algunos de estos indicadores, pero no deben utilizarse para sustituir medicamentos, cambios en la alimentación ni tratamientos prescritos.
El ajo consumido como alimento no presenta los mismos riesgos que un extracto concentrado. Los suplementos pueden aumentar la posibilidad de sangrado e interactuar con medicamentos. Además, colocar ajo crudo directamente sobre la piel puede causar irritación intensa y quemaduras químicas.
¿Qué es el ajo?
El ajo es una planta herbácea que desarrolla un bulbo subterráneo compuesto por varias unidades más pequeñas conocidas como dientes de ajo. Cada diente está cubierto por una envoltura delgada y el conjunto se encuentra protegido por varias capas de apariencia similar al papel.
Su nombre científico aceptado es Allium sativum. Se considera originario de Asia Central y del noreste de Irán, aunque su cultivo se extendió desde tiempos antiguos por Europa, África, Asia y posteriormente América.
La parte utilizada principalmente es el bulbo. Las hojas jóvenes y los tallos florales también pueden consumirse como alimento, dependiendo de la variedad y de las tradiciones culinarias de cada región.
El ajo ha sido mencionado en antiguos textos egipcios, griegos, indios y chinos. A lo largo de la historia se ha empleado para condimentar alimentos y como remedio popular para problemas digestivos, respiratorios, circulatorios e infecciosos.
Características del ajo
- Nombre científico: Allium sativum L.
- Familia botánica: Amaryllidaceae.
- Género: Allium.
- Origen: Asia Central y noreste de Irán.
- Tipo de planta: hierba bulbosa.
- Parte más utilizada: bulbo y dientes.
- Nombres comunes: ajo, ajo común, ajo blanco y ajo macho.
- Aroma: intenso, penetrante y azufrado, especialmente después de cortar o triturar el diente.
- Presentaciones: ajo fresco, seco, en polvo, aceite, extracto envejecido, cápsulas y ajo negro.
La planta puede alcanzar aproximadamente entre 30 y 60 centímetros de altura. Sus hojas son largas, estrechas y relativamente planas. Algunas variedades producen un tallo floral curvado que termina en una agrupación de flores o pequeños bulbillos.
Gran parte del ajo cultivado se reproduce mediante sus dientes, ya que muchas variedades producen pocas semillas viables o no las producen en condiciones normales de cultivo.
Partes de la planta de ajo
Bulbo
Es la estructura subterránea formada por los dientes. Constituye la parte utilizada con mayor frecuencia en la cocina, la industria alimentaria y los suplementos.
Dientes
Son las unidades individuales que forman el bulbo. Cada uno puede utilizarse como alimento o como material de siembra para producir una nueva planta.
Hojas
Las hojas jóvenes pueden utilizarse como ingrediente culinario. Su sabor es similar al del ajo, aunque suele ser más suave.
Tallo floral
Algunas variedades producen un tallo floral conocido en inglés como garlic scape. Puede cosecharse cuando está tierno y utilizarse en ensaladas, salsas, tortillas y otras preparaciones.
Flores y bulbillos
En determinadas variedades, la inflorescencia contiene flores y pequeños bulbillos capaces de originar nuevas plantas. Su presencia depende del tipo de ajo y de las condiciones de cultivo.
Principales tipos de ajo
Existen numerosas variedades de Allium sativum. Pueden diferenciarse por el color de su cubierta, el tamaño de los dientes, la intensidad del sabor, la capacidad de almacenamiento y la producción de tallo floral.
Ajo de cuello blando
Es uno de los tipos más cultivados comercialmente. Suele producir numerosos dientes, carece de un tallo central rígido y puede conservarse durante un periodo relativamente prolongado.
Sus hojas flexibles permiten formar las conocidas trenzas de ajo.
Ajo de cuello duro
Desarrolla un tallo central firme y produce generalmente menos dientes, pero de mayor tamaño. Suele tener sabores intensos y puede adaptarse bien a regiones con inviernos fríos.
Ajo blanco
Es una denominación comercial aplicada a variedades con cubiertas claras. Su sabor, tamaño y duración dependen de la variedad específica y no solo del color exterior.
Ajo morado
Presenta tonalidades moradas o violetas en las cubiertas exteriores o en la piel de los dientes. Algunas variedades poseen un sabor más intenso que los ajos blancos.
Ajo elefante
El llamado ajo elefante no es una variedad verdadera de Allium sativum. Se encuentra más estrechamente relacionado con el puerro y produce bulbos muy grandes, con sabor generalmente más suave.
Principales componentes del ajo
El ajo contiene agua, carbohidratos, pequeñas cantidades de proteínas, vitaminas, minerales y numerosos compuestos azufrados. La composición cambia según la variedad, el suelo, el almacenamiento, el procesamiento y la forma de preparación.
Entre sus sustancias más estudiadas se encuentran:
- Aliína: compuesto azufrado presente en el diente intacto.
- Alinasa: enzima que entra en contacto con la aliína cuando el ajo se corta o tritura.
- Alicina: compuesto inestable que se forma después de dañar los tejidos del ajo fresco.
- Ajoeno: compuesto derivado de la transformación de sustancias azufradas del ajo.
- Sulfuro de dialilo: sustancia volátil producida durante la descomposición de la alicina.
- Disulfuro y trisulfuro de dialilo: compuestos aromáticos presentes especialmente en determinados aceites y extractos.
- S-alilcisteína: compuesto soluble en agua presente en cantidades importantes en algunos extractos de ajo envejecido.
- Polifenoles y flavonoides: sustancias relacionadas con la actividad antioxidante observada en investigaciones experimentales.
- Fructanos: carbohidratos que pueden causar gases o molestias intestinales en algunas personas sensibles.
La expresión “principio activo del ajo” puede resultar imprecisa porque los productos contienen combinaciones muy diferentes. Un diente fresco, un ajo cocinado, un polvo seco, un aceite y un extracto envejecido no poseen necesariamente la misma composición.
¿Qué es la alicina?
La alicina prácticamente no se encuentra formada dentro de un diente de ajo intacto. Aparece cuando el tejido se corta, machaca o tritura y la enzima alinasa entra en contacto con la aliína.
Esta sustancia es inestable y comienza a transformarse rápidamente en otros compuestos azufrados. Por esta razón, la cantidad de alicina presente en un alimento o suplemento puede depender del procesamiento, la humedad, la temperatura, el tiempo y las condiciones del sistema digestivo.
La alicina ha mostrado actividad frente a determinados microorganismos en estudios de laboratorio. Sin embargo, estos resultados no significan que comer ajo pueda sustituir antibióticos, antifúngicos o antivirales.
Cocinar el ajo modifica la actividad de sus enzimas y la composición de sus compuestos azufrados. Esto no convierte al ajo cocinado en un alimento sin valor; simplemente significa que no es químicamente idéntico al ajo crudo.
Propiedades estudiadas del ajo
El ajo ha sido objeto de numerosos estudios de laboratorio, investigaciones con animales y ensayos clínicos. Entre las actividades estudiadas se encuentran:
- Actividad antioxidante.
- Actividad antimicrobiana experimental.
- Posibles efectos antiinflamatorios.
- Modificación de algunos lípidos sanguíneos.
- Pequeñas reducciones de la presión arterial.
- Posibles efectos sobre la glucosa.
- Influencia sobre la función de las plaquetas y la coagulación.
Los resultados dependen del preparado evaluado. No puede asumirse que todos los suplementos de ajo produzcan los mismos efectos ni que comer ajo en una receta equivalga a utilizar una dosis estudiada clínicamente.
Actividad antioxidante
Diferentes compuestos del ajo pueden interactuar con procesos relacionados con el estrés oxidativo en estudios experimentales. Algunos ensayos también han identificado cambios en ciertos marcadores antioxidantes.
Esto no demuestra que el ajo prevenga el envejecimiento, elimine toxinas o cure enfermedades crónicas.
Actividad antimicrobiana
La alicina y otros compuestos han mostrado actividad contra determinadas bacterias, hongos y microorganismos en condiciones de laboratorio.
Una infección dentro del organismo no puede tratarse aplicando directamente los resultados de un tubo de ensayo. Las concentraciones experimentales pueden ser difíciles de alcanzar o causar irritación y toxicidad.
Posible actividad antiinflamatoria
Algunos estudios han observado cambios en marcadores relacionados con la inflamación después del consumo de determinados suplementos. Todavía se necesitan investigaciones para definir su relevancia clínica.
Ajo y salud cardiovascular
Los suplementos de ajo se promocionan frecuentemente para proteger el corazón y mejorar la circulación. La mayoría de las investigaciones se han centrado en factores de riesgo, como colesterol, triglicéridos, presión arterial y glucosa.
Revisiones de ensayos clínicos han encontrado reducciones pequeñas en algunos de estos indicadores. Sin embargo, los estudios han utilizado preparados, concentraciones y duraciones diferentes.
Una reducción estadística de un factor de riesgo no demuestra necesariamente que un suplemento prevenga infartos, accidentes cerebrovasculares o muertes cardiovasculares.
El ajo no sustituye una alimentación equilibrada, ejercicio, abandono del tabaco, control del peso ni medicamentos indicados para reducir el riesgo cardiovascular.
¿El ajo ayuda a reducir el colesterol?
Algunos metaanálisis han encontrado que determinados suplementos pueden reducir modestamente el colesterol total y el colesterol LDL en personas que presentan niveles elevados.
Las investigaciones no han producido resultados completamente uniformes. Las diferencias pueden depender del tipo de producto, la cantidad de compuestos azufrados, la duración, la alimentación de los participantes y la calidad de cada ensayo.
El efecto observado suele ser pequeño en comparación con el de medicamentos específicos. Una persona con colesterol alto no debe suspender estatinas u otros tratamientos para comenzar a consumir ajo.
El control adecuado requiere análisis de sangre y una valoración del riesgo cardiovascular completo, incluidos presión arterial, edad, diabetes, tabaquismo y antecedentes familiares.
¿El ajo ayuda a bajar la presión arterial?
Algunos ensayos y revisiones sugieren que determinados suplementos, especialmente ciertos extractos de ajo envejecido, podrían producir una reducción pequeña de la presión arterial en personas con hipertensión.
Estos hallazgos no significan que el ajo pueda controlar por sí solo una presión elevada. La hipertensión suele no producir síntomas y puede dañar lentamente el corazón, el cerebro, los riñones y los vasos sanguíneos.
Quienes utilizan medicamentos antihipertensivos deben consultar antes de comenzar un suplemento. La combinación podría requerir seguimiento para evitar mareos, debilidad o una presión demasiado baja.
Ante cifras muy elevadas acompañadas de dolor en el pecho, dificultad respiratoria, confusión, debilidad de un lado del cuerpo o alteraciones de la visión, se necesita atención médica urgente.
Ajo y glucosa en la sangre
Algunos estudios indican que los suplementos de ajo podrían reducir la glucosa en ayunas en una pequeña proporción, especialmente en personas con diabetes o alteraciones metabólicas.
La evidencia no permite utilizarlo como sustituto de insulina, metformina u otros medicamentos. Tampoco reemplaza el control de la alimentación, la actividad física ni las mediciones indicadas por el profesional.
Una persona que utiliza medicamentos para la diabetes debe consultar antes de tomar suplementos, ya que podría ser necesario vigilar la glucosa con mayor frecuencia.
Los síntomas de una glucosa demasiado baja pueden incluir sudoración, temblor, hambre, palpitaciones, debilidad, confusión o pérdida de la conciencia.
Ajo, sistema inmunitario y resfriado
El ajo se promociona con frecuencia como un alimento capaz de fortalecer las defensas y prevenir resfriados. Sin embargo, la investigación clínica disponible es limitada.
Una revisión sistemática sobre el resfriado común encontró solamente un ensayo que cumplía sus criterios. Aunque ese estudio observó menos episodios entre quienes recibieron un suplemento, un único ensayo no permite establecer conclusiones firmes.
No existe evidencia suficiente para asegurar que el ajo prevenga o cure el resfriado, la gripe, la COVID-19, la neumonía u otras infecciones respiratorias.
El ajo puede formar parte de una alimentación saludable, pero no sustituye vacunación, higiene, descanso ni atención médica cuando aparecen síntomas graves.
Ajo y prevención del cáncer
Los compuestos azufrados del ajo han mostrado efectos interesantes en células y animales, lo que ha motivado investigaciones sobre una posible relación entre el consumo de vegetales del género Allium y el riesgo de cáncer.
Los resultados en seres humanos son inconsistentes. La información disponible no demuestra que consumir ajo o tomar suplementos prevenga o trate el cáncer.
De acuerdo con evaluaciones oficiales, consumir ajo no parece reducir el riesgo de cáncer de estómago y continúa siendo incierto su efecto sobre el cáncer colorrectal.
El ajo no debe utilizarse para reemplazar pruebas de detección, cirugías, quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia u otros tratamientos oncológicos.
Ajo y digestión
El ajo se ha utilizado tradicionalmente para estimular el apetito y acompañar el manejo de gases, cólicos y determinadas molestias digestivas.
Sin embargo, en algunas personas puede producir el efecto contrario y causar dolor abdominal, distensión, gases, acidez, náuseas o diarrea.
El ajo contiene fructanos, carbohidratos que pueden fermentarse en el intestino. Las personas con síndrome de intestino irritable u otras sensibilidades digestivas pueden presentar síntomas después de consumirlo, especialmente crudo o en cantidades elevadas.
Una molestia persistente, pérdida de peso, vómitos, sangre en las heces, dificultad para tragar o dolor abdominal intenso requiere evaluación médica.
Usos tradicionales del ajo
El ajo se ha utilizado tradicionalmente para:
- Condimentar y conservar alimentos.
- Aliviar molestias digestivas y gases.
- Acompañar el manejo popular de la tos y el resfriado.
- Favorecer la expulsión de secreciones respiratorias.
- Estimular el apetito.
- Apoyar tradicionalmente la circulación.
- Combatir parásitos intestinales.
- Aplicarse sobre verrugas, hongos y lesiones de la piel.
- Repeler determinados insectos y plagas.
Estas aplicaciones pertenecen a distintas tradiciones populares. No todas cuentan con estudios clínicos adecuados y algunas, especialmente la aplicación directa sobre la piel, pueden ser peligrosas.
El ajo no debe utilizarse como sustituto de antibióticos, antiparasitarios, antifúngicos ni otros medicamentos indicados por un profesional.
Uso culinario del ajo
El ajo es uno de los condimentos más utilizados en el mundo. Puede consumirse fresco, asado, hervido, salteado, encurtido, deshidratado o incorporado a aceites y salsas.
Se utiliza para preparar:
- Sopas y caldos.
- Carnes, pescados y mariscos.
- Arroces y pastas.
- Legumbres.
- Vegetales asados o salteados.
- Adobos y marinados.
- Salsas y aliños.
- Panes y mantequillas aromatizadas.
- Encurtidos.
Ajo crudo
Posee un sabor fuerte y una mayor actividad de las enzimas responsables de formar alicina. También puede resultar más irritante para el estómago, la boca y el esófago.
Ajo cocinado
El calor suaviza su sabor y modifica sus compuestos azufrados. Asarlo puede producir una textura cremosa y un sabor ligeramente dulce.
Ajo en polvo
Se elabora mediante deshidratación y molienda. Su intensidad y composición dependen del procesamiento y del tiempo de almacenamiento.
Ajo conservado en aceite
Precaución con el ajo casero en aceite
El ajo fresco almacenado en aceite a temperatura ambiente puede crear condiciones favorables para el crecimiento de bacterias productoras de toxina botulínica. Debe mantenerse refrigerado y seguirse una receta confiable de conservación.
No debe consumirse una preparación que presente olor extraño, burbujas, cambios inesperados o que haya permanecido almacenada de manera inadecuada. La toxina botulínica no siempre cambia el olor, sabor o apariencia del alimento.
Formas de presentación del ajo
Ajo fresco
Es el bulbo utilizado habitualmente como alimento. La cantidad y formación de alicina dependen de si el diente se consume entero, cortado, triturado o cocinado.
Ajo seco o en polvo
Puede utilizarse como condimento o como ingrediente de suplementos. Los productos no poseen necesariamente la misma capacidad para formar alicina.
Aceite de ajo
Puede elaborarse mediante diferentes procedimientos y contener principalmente compuestos solubles en grasa. No debe confundirse con un aceite culinario aromatizado con ajo.
Extracto de ajo envejecido
Se obtiene mediante un proceso prolongado que modifica los compuestos azufrados y aumenta la presencia de sustancias como la S-alilcisteína. Esta presentación se ha utilizado en diferentes ensayos clínicos.
Cápsulas y tabletas
Pueden contener polvo, aceite, extractos secos o preparados envejecidos. Las cantidades indicadas en miligramos no permiten comparar directamente productos con composiciones diferentes.
Extractos líquidos y tinturas
Pueden contener alcohol y concentraciones variables. Deben utilizarse siguiendo las instrucciones del fabricante y con orientación profesional cuando existen enfermedades o tratamientos médicos.
No existe una dosis única de ajo apropiada para todas las personas o todos los objetivos. La cantidad depende del preparado, la concentración, la condición estudiada y las características individuales.
¿Qué es el ajo negro?
El ajo negro se obtiene manteniendo bulbos de ajo durante un periodo prolongado bajo condiciones controladas de temperatura y humedad. Este proceso oscurece los dientes, modifica su aroma y produce una textura suave y un sabor dulce o ligeramente ácido.
Aunque suele describirse como “fermentado”, gran parte de su transformación se relaciona con reacciones químicas provocadas por el calor y la humedad.
Su composición es diferente de la del ajo crudo. Puede contener mayores cantidades de algunos compuestos antioxidantes, pero menos sustancias características del ajo fresco.
Los estudios sobre ajo negro todavía son limitados. No debe asumirse que prevenga enfermedades o que produzca los mismos efectos observados con extractos de ajo envejecido utilizados en ensayos clínicos.
Aplicación del ajo sobre la piel
El ajo crudo se aplica tradicionalmente sobre verrugas, callos, picaduras, hongos, acné y otras lesiones. Esta práctica puede causar irritación intensa, ampollas y quemaduras químicas.
No coloques ajo crudo directamente sobre la piel
El riesgo aumenta cuando el ajo triturado permanece durante varias horas, se cubre con vendas o se aplica sobre piel sensible, húmeda o lesionada.
Se han documentado quemaduras en adultos y niños después de utilizar ajo como remedio casero. Las lesiones pueden requerir curaciones médicas y dejar cambios de pigmentación o cicatrices.
Tampoco debe introducirse ajo en la nariz, los oídos, la vagina, el recto ni otras mucosas. Estas zonas son especialmente sensibles a sus componentes irritantes.
Qué hacer ante una quemadura
Se debe retirar inmediatamente el ajo y lavar la zona con abundante agua. No deben aplicarse hielo directamente, pasta dental, alcohol ni otros remedios caseros.
Se necesita atención médica si aparecen ampollas extensas, dolor intenso, piel blanca o negra, pérdida de sensibilidad, secreción, fiebre o signos de infección.
Cómo cultivar ajo
El ajo puede cultivarse en huertas, jardines y recipientes profundos. Generalmente se siembran dientes sanos procedentes de bulbos destinados a cultivo.
Época de siembra
En regiones con inviernos fríos suele plantarse durante el otoño para que pase por un periodo de bajas temperaturas. En climas suaves también puede sembrarse en otras épocas, dependiendo de la variedad.
Selección de los dientes
Deben elegirse dientes firmes, sanos y sin signos de moho o pudrición. Se separan del bulbo poco antes de sembrarlos para evitar que se deshidraten.
Plantación
Cada diente se coloca con la punta orientada hacia arriba y la base hacia abajo. Debe dejarse espacio suficiente para que el bulbo pueda desarrollarse.
Luz
El ajo crece mejor cuando recibe varias horas de sol directo al día. Una iluminación insuficiente puede producir bulbos pequeños.
Suelo
Prefiere suelos sueltos, fértiles y con buen drenaje. Los terrenos compactos o permanentemente húmedos favorecen la pudrición.
Riego
Necesita humedad regular durante el crecimiento, pero no tolera bien el encharcamiento. El riego suele reducirse cuando las hojas comienzan a secarse y se aproxima la cosecha.
Cosecha
Los bulbos suelen estar listos cuando varias hojas inferiores se vuelven amarillas o marrones, mientras algunas hojas superiores permanecen verdes.
Deben extraerse cuidadosamente para evitar cortes y posteriormente dejarse secar en un lugar ventilado y protegido de la lluvia y el sol intenso.
Almacenamiento
Los bulbos curados deben conservarse en un lugar seco, fresco y ventilado. No es recomendable guardarlos en bolsas plásticas cerradas, ya que la humedad puede favorecer el moho.
Posibles efectos adversos del ajo
El ajo utilizado como alimento suele tolerarse mejor que los extractos y suplementos concentrados. No obstante, algunas personas pueden experimentar efectos no deseados.
Entre los efectos más frecuentes se encuentran:
- Olor fuerte en el aliento.
- Olor corporal.
- Ardor en la boca.
- Acidez o reflujo.
- Dolor abdominal.
- Gases y distensión.
- Náuseas.
- Diarrea.
- Irritación de la piel.
- Reacciones alérgicas.
Los suplementos pueden aumentar el riesgo de moretones o sangrado, especialmente cuando se combinan con medicamentos que afectan la coagulación.
Se debe buscar atención urgente ante dificultad para respirar, hinchazón del rostro o la garganta, desmayo, vómito con sangre, heces negras, sangrado que no se detiene o una reacción alérgica grave.
Contraindicaciones y precauciones
Trastornos hemorrágicos
Las personas con problemas de coagulación, sangrados frecuentes, úlceras hemorrágicas o antecedentes de hemorragia deben consultar antes de utilizar suplementos.
Cirugías y procedimientos dentales
Los suplementos pueden aumentar el riesgo de sangrado durante o después de una operación. Es importante informar al médico, cirujano y dentista sobre su uso.
El profesional indicará con cuánto tiempo de anticipación debe suspenderse el producto. No debe aplicarse una recomendación general sin considerar el suplemento y el procedimiento.
Embarazo
El ajo utilizado en las cantidades normales de los alimentos es diferente de los suplementos concentrados. No existe suficiente información para garantizar la seguridad de cantidades medicinales durante el embarazo.
Por precaución, no deben iniciarse cápsulas, tinturas o extractos concentrados sin autorización del profesional que controla el embarazo.
Lactancia
La seguridad de cantidades superiores a las alimentarias no está suficientemente establecida. Algunos componentes pueden modificar el olor de la leche, aunque esto no significa necesariamente que sean peligrosos.
Los suplementos deben consultarse con el pediatra o el profesional que acompaña la lactancia.
Niños
El ajo puede formar parte de la alimentación infantil según la edad y la tolerancia. Los suplementos medicinales no deben administrarse sin orientación pediátrica.
Nunca debe aplicarse ajo crudo sobre la piel de un niño, ya que puede causar quemaduras graves.
Enfermedades digestivas
El ajo crudo y los suplementos pueden empeorar el reflujo, la gastritis, la diarrea, los gases y el síndrome de intestino irritable.
Presión arterial baja
Las personas con hipotensión o que experimentan mareos frecuentes deben consultar antes de tomar suplementos con posibles efectos sobre la presión.
Diabetes
Quienes utilizan medicamentos para reducir la glucosa deben consultar antes de combinar el tratamiento con un suplemento de ajo.
Alergia
Las personas alérgicas al ajo, la cebolla, el puerro, el cebollín u otras especies del género Allium deben evitarlo.
Una alergia puede causar urticaria, hinchazón, dificultad para respirar, malestar digestivo o dermatitis de contacto.
Interacciones del ajo con medicamentos
El consumo culinario y los suplementos no producen necesariamente el mismo grado de interacción. La precaución es especialmente importante con preparados concentrados.
Anticoagulantes y antiagregantes
Los suplementos pueden aumentar el riesgo de sangrado cuando se combinan con medicamentos que reducen la formación de coágulos.
Entre estos medicamentos pueden encontrarse:
- Warfarina.
- Heparinas.
- Apixabán.
- Rivaroxabán.
- Dabigatrán.
- Clopidogrel.
- Aspirina.
Esta lista no incluye todos los medicamentos posibles. No debe suspenderse un anticoagulante para comenzar a tomar ajo.
Antiinflamatorios
Medicamentos como ibuprofeno, naproxeno y otros antiinflamatorios pueden aumentar el riesgo de sangrado digestivo. La combinación con suplementos debe consultarse.
Medicamentos para la presión arterial
La combinación podría producir un efecto adicional sobre la presión en algunas personas. Puede ser necesario vigilar mareos, debilidad o desmayos.
Medicamentos para la diabetes
Como determinados suplementos pueden modificar ligeramente la glucosa, quienes toman insulina u otros fármacos deben consultar y continuar sus controles habituales.
Saquinavir y otros tratamientos contra el VIH
Se ha documentado que los suplementos de ajo pueden reducir la exposición al saquinavir, un medicamento antirretroviral, y disminuir potencialmente su eficacia.
Las personas que reciben tratamiento contra el VIH no deben comenzar ningún suplemento herbal sin consultarlo con su médico o farmacéutico.
Otros medicamentos
Los extractos de ajo pueden modificar enzimas o transportadores implicados en el procesamiento de algunos fármacos. La relevancia depende del producto y del medicamento.
Antes de comenzar un suplemento es importante informar al profesional sobre todos los medicamentos, vitaminas y productos naturales utilizados.
Cómo elegir un suplemento de ajo
Antes de comprar un producto conviene revisar que la etiqueta indique:
- El nombre científico Allium sativum.
- El tipo de preparación utilizada.
- La cantidad por cápsula o porción.
- La posible capacidad para producir alicina.
- La concentración de S-alilcisteína, cuando corresponda.
- Todos los ingredientes adicionales.
- Las advertencias y contraindicaciones.
- El número de lote y la fecha de vencimiento.
- Los datos del fabricante o distribuidor.
Dos productos que contienen la misma cantidad en miligramos pueden aportar componentes diferentes. No deben compararse únicamente por el peso del contenido.
Es preferible seleccionar productos analizados por laboratorios independientes para comprobar identidad, concentración y ausencia de contaminantes.
Un suplemento descrito como natural, orgánico o de alta potencia no está libre de interacciones ni garantiza resultados clínicos.
Preguntas frecuentes sobre el ajo
¿Cuál es el nombre científico del ajo?
Su nombre científico es Allium sativum. Pertenece a la familia Amaryllidaceae y está relacionado con la cebolla, el puerro y el cebollín.
¿Para qué se utiliza tradicionalmente el ajo?
Se ha utilizado para molestias digestivas, resfriados, tos, circulación, parásitos y diferentes problemas de la piel. Muchos de estos usos no cuentan con evidencia clínica suficiente.
¿El ajo ayuda a reducir el colesterol?
Algunos suplementos pueden reducir modestamente el colesterol total y el LDL en personas con valores elevados. No sustituyen los medicamentos ni los cambios recomendados en la alimentación.
¿El ajo baja la presión arterial?
Determinados extractos podrían producir una reducción pequeña en algunas personas con hipertensión. No deben utilizarse para reemplazar los medicamentos prescritos.
¿El ajo controla la diabetes?
Algunos estudios han observado pequeñas reducciones de la glucosa, pero el ajo no sustituye insulina, medicamentos, alimentación ni controles médicos.
¿El ajo previene el resfriado?
La evidencia es insuficiente. Una revisión encontró solamente un ensayo adecuado, por lo que no puede asegurarse que prevenga o cure el resfriado.
¿El ajo crudo es mejor que el cocinado?
No son equivalentes. El ajo crudo puede formar más alicina después de triturarse, mientras que la cocción modifica sus compuestos y suaviza su sabor. Uno no es necesariamente mejor para todas las personas.
¿Puede comerse ajo todos los días?
Muchas personas lo consumen regularmente como alimento. La tolerancia depende de la cantidad y del estado digestivo. Comer ajo no equivale a tomar diariamente un suplemento concentrado.
¿Puede colocarse ajo sobre una verruga?
No es recomendable. El ajo crudo puede provocar irritación, ampollas y quemaduras químicas, especialmente cuando se cubre con una venda.
¿El ajo aumenta el riesgo de sangrado?
Los suplementos pueden aumentarlo, especialmente cuando se combinan con anticoagulantes, antiagregantes o aspirina y antes de una cirugía.
¿Puede tomarse durante el embarazo?
Las cantidades culinarias son diferentes de las medicinales. La seguridad de suplementos y extractos concentrados no está bien establecida y deben consultarse con el profesional del embarazo.
¿Qué diferencia existe entre ajo negro y ajo crudo?
El ajo negro se procesa durante un periodo prolongado con temperatura y humedad controladas. Tiene sabor, textura y composición diferentes del ajo crudo.
¿Los suplementos de ajo sustituyen los medicamentos?
No. Sus posibles efectos suelen ser modestos y dependen del producto. No deben sustituir tratamientos para colesterol, hipertensión, diabetes, infecciones u otras enfermedades.
Conclusión
El ajo, Allium sativum, es una planta bulbosa utilizada ampliamente como alimento, condimento y remedio tradicional. Cuando se corta o tritura, produce compuestos azufrados como la alicina y otras sustancias responsables de su aroma y actividad biológica.
Algunos suplementos pueden producir reducciones pequeñas del colesterol, la presión arterial y la glucosa en determinados grupos de personas. Estos efectos no convierten al ajo en un sustituto de medicamentos ni demuestran que prevenga infartos, accidentes cerebrovasculares, diabetes o cáncer.
La evidencia sobre su capacidad para fortalecer las defensas o prevenir resfriados continúa siendo limitada. Las actividades antimicrobianas observadas en el laboratorio tampoco justifican utilizarlo en lugar de antibióticos o antifúngicos.
Los principales riesgos de los suplementos son el malestar digestivo, las alergias, las interacciones y el aumento del sangrado. El ajo crudo aplicado sobre la piel puede producir quemaduras químicas.
Las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, los niños, las personas con trastornos hemorrágicos y quienes toman anticoagulantes, medicamentos para la presión, la diabetes o determinados antirretrovirales deben consultar antes de utilizar extractos concentrados.